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Preservación manual de objetos antiguos de metal, herrajes de bronce y mobiliario litúrgico de maderas nobles en templos históricos. Limpieza técnica de pátinas, consolidación de madera dañada por la humedad y pulido artesanal de piezas de valor artístico.
Ver serviciosRecuperación del brillo original en cálices y custodias de plata del siglo XVIII sin dañar la capa histórica.
Inyección de resina y refuerzo estructural en retablos barrocos con ataques de xilófagos y pudrición.
Pulido manual con piedra pómez y aceite de linaza para herrajes de puertas monumentales del siglo XVI.
Procesos manuales y criterios de reversibilidad aplicados a piezas de valor artístico en templos históricos.
Eliminación de suciedad incrustada y estabilización química en cálices, custodias y objetos de plata y bronce.
Recuperación estructural de retablos, tallas y mobiliario litúrgico afectados por humedad y xilófagos.
Recuperación del brillo original en herrajes, aldabas y apliques de puertas monumentales.
Evaluamos el estado de su pieza in situ, sin compromiso. Un informe detallado y un plan de conservación adaptado a su patrimonio.
Contactar ahoraCada intervención se decide con criterio técnico y respeto por la pieza original. Estos son los resultados que ofrecemos.
Eliminamos la suciedad agresiva y los depósitos corrosivos sin arrancar la pátina noble que acredita la antigüedad de la pieza. El resultado es una superficie legible, estable y con su carácter original intacto.
Detenemos la pudrición y los ataques de xilófagos mediante inyecciones de resina y refuerzos discretos. La madera recupera densidad y resistencia sin perder su textura ni su policromía original.
Recuperamos el tono dorado del bronce antiguo con piedra pómez y aceite de linaza, sin maquinaria eléctrica. Las marcas de forja y la pátina de uso se conservan, mientras la pieza recupera su legibilidad ornamental.
Todos los materiales y técnicas que empleamos permiten una futura intervención sin dañar el soporte original. No usamos productos irreversibles ni tratamientos que impidan una nueva restauración.
Realizamos un análisis detallado del estado de conservación, documentación fotográfica y pruebas de solubilidad antes de cualquier intervención. Sabemos qué estamos tratando y cómo actuar sin riesgos.
Entregamos un informe con recomendaciones de conservación preventiva adaptadas al entorno del templo: control de humedad, limpieza superficial y periodicidad de revisiones para que el trabajo perdure.
Trabajamos exclusivamente con piezas históricas de plata, bronce, latón y hierro forjado: cálices, custodias, navetas, herrajes de puertas, rejería, candelabros y apliques litúrgicos. No intervenimos en objetos industriales ni en metales modernos como el acero inoxidable.
Realizamos un examen visual con lupa binocular y, si es necesario, pruebas de solubilidad. La pátina noble, estable y homogénea se conserva como testimonio de la edad de la pieza. Solo eliminamos capas de corrosión activa o depósitos que ocultan la decoración original.
No. Empleamos métodos mecánicos suaves (bisturí, microtorno, cepillos de fibra natural) y, cuando es imprescindible, soluciones acuosas tamponadas o resinas acrílicas reversibles. Evitamos ácidos fuertes, decapantes comerciales y baños ultrasónicos que puedan alterar la superficie original.
Primero diagnosticamos el grado de ataque (xilófagos, pudrición, pérdida de densidad). Luego aplicamos consolidación por inyección de resina epoxi de baja viscosidad, inserción de espigas de fibra de vidrio y, si la pieza lo requiere, reintegración volumétrica con pasta de madera y cola animal. Todo el proceso es reversible y documentado.
Sí. Cada restauración incluye un informe detallado con el estado de conservación previo, los criterios de intervención, los materiales empleados y las recomendaciones de mantenimiento. Este documento es útil para el archivo del templo y para futuras intervenciones.
Depende del tamaño y del estado de la pieza. Una limpieza de pátina en un cáliz puede llevar de 3 a 5 días hábiles. La consolidación de un retablo completo puede requerir varias semanas, siempre con acceso programado para no interferir con el culto.